MY ENGLISH HIDEOUT
All the things I could tell you and you will never know
lunes, 14 de febrero de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
Con todas mis fuerzas
Hoy, he aprendido que nuestras acciones pueden condicionar la vida de personas que nunca conoceremos.
Creo que es por la teoría esa de la mariposa que bate sus alas y el huracán que puede desencadenarse al otro lado del mundo.
Hoy, he sabido que por culpa de una persona a la que espero no tener que ver nunca, jamás voy a obtener lo que quiero y necesito de otra persona (ésta si que conoce a la primera persona anteriormente mencionada, es esencial que haya una conexión).
Dolor, rabia, impotencia... esta entrada (y yo ahora mismo) está llena de todo eso.
Sí, mira. Tengo ganas de dar hostias. Ya está, ya lo he dicho. Tengo ganas de gritar. Tengo ganas de llorar. Tengo ganas de que os enteréis de una puta vez que no podéis ser así de cabrones con los que os quieren, que vuestro egoísmo no sólo va a hacerles daño a ellos, sino también a gente que vendrá después. Somos nuestro pasado, ¿no lo entendéis?
Pero, como todas las víctimas que no tienen culpa de nada, poco puedo hacer. Porque sé que nada cambiará a pesar de que lo desee más que nada y con todas mis fuerzas. Porque mi papel ahora es aguantar, aceptar, ceder, esperar, hablar, hablar, hablar... estoy cansada de hablar. Y así hasta el final.
Que así sea, Amén.
domingo, 6 de febrero de 2011
Siempre he pensado que pedir ayuda es de débiles
Siempre he pensado que pedir ayuda es de débiles.
De hecho, odio hacerlo, es un poco "hola, ¿qué tal? soy demasiado inútil para hacer tal cosa así que necesito de tu cerebro pensante para que esto me salga bien".
El primer paso es admitir que eres débil y que no eres tan inteligente como siempre has pensado y te han hecho creer.
Es un insulto al amor propio y a la autoestima en toda regla. Y para la gente que de eso no nos sobra pues es una putada bastante grande.
Lo segundo que hay que hacer es buscar la persona más adecuada a la que pedir ayuda.
La gracia es que sea un experto en la materia. Esta persona no tiene porque ser la misma siempre y es importante no caer en el error de acudir siempre a la misma, ya que se puede cansar de que le vayamos con nuestras tonterías.
Importante destacar que las madres nunca se cansarán de nosotros así que siempre podremos recurrir a ellas cuantas veces queramos, aunque pocas veces son quien necesitamos.
Seguidamente debemos plantear nuestro problema, tenemos que ser sinceros pero también debemos vendernos un poco. A veces exagerar un poquito (he dicho UN POQUITO eh, sin pasarse) no está de más. Y tampoco está nada mal resaltar la cualidad de la persona que necesitamos en ese momento. No es lo mismo decir "¿me ayudas a analizar este poema?" que "¿me ayudas a analizar este poema? es que como se te da tan bien la literatura...".
Llegados a este punto sólo nos queda esperar. Si obtenemos lo que queremos pues ya está. Nótese que SIEMPRE hay que agradecer el interés y el tiempo de la persona.
Aún así, debo advertiros una cosa, no siempre recibiréis la ayuda que buscáis y tenéis que estar preparados para ello. Puede pasar que:
- La persona no sepa de la materia.
- La persona no os pueda atender en ese momento, habrá que buscar otro.
- La persona os ayude a medio gas, es decir, no os preste toda la ayuda que necesitáis.
- La persona pase de vosotros.
Precisamente por este último motivo hay que escoger muy bien a la persona a la que vais a recurrir. A veces la gente nos sorprende para mal y hay que estar preparados para encajarlo.
Pues un desengaño de según quien puede hacernos perder la fe y la confianza. Puede hacer que nos preguntemos "¿si no está aquí cuando la he necesitado, qué me hace pensar que en un futuro puede estar a mi lado?". Estas cosas difícilmente se olvidan.
________________________________________________________________________
"Si tú me dices ven, lo dejo todo... pero dime ven".
domingo, 12 de diciembre de 2010
Yo no habré existido

Llevo días dándole vueltas al mismo tema. Intento engañarme a mi misma y no creerme lo que empiezo a pensar. Y es que duele igual. Cuando sientes que das más. Cuando sabes que no te van a dar más. Estoy cansada de repetir lo mismo todos y cada uno de los días desde hace unos meses. La culpa es mía, por no creerte cuando decías que merecía más. Y por pensar que terminarías dando más. ¿Cómo lo vas a compensar? Da igual. Ni quieres ni puedes. Principios. Por orgullo y por principios se han perdido grandes cosas. Total. A mí que más me da. Yo voy a sufrir igual.
Algún día me leerás y probablemente en ese momento no piense de la misma manera que lo hago ahora. Le quitaré hierro al asunto, sí. Pero por más que lo haga créeme que es así como pienso. Espero que no sea demasiado tarde. ¿Sabes? Estoy dispuesta a aguantar por ti. La pregunta es cuánto tiempo estoy dispuesta a aguantar. Sinceramente, ya no lo sé.
De todas maneras, sin fotos no hay recuerdos. Y tú algún día serás alguien. ¿Y yo? Yo no habré existido.
martes, 13 de julio de 2010
Veintiséis pasos
Son casi las 3 de la mañana y él ya se ha resignado a pasar otra noche sin dormir. No puede soportar el calor, eso es cierto, pero también es cierto que esa no es la única razón de su insomnio.
Se ha volcado en un nuevo guión, una de esas historias de amor que parecen imposibles y que al final acaban en final feliz. Aunque últimamente se ha planteado mucho en cambiar el final, hace tiempo que no cree en los "happy endings".
Apenas puede ver lo que escribe, pues el brillo de la pantalla está al mínimo para que la batería le aguante el máximo posible. No quiere entrar a buscar el cargador, sabe que la despertará y que volverán a discutir.
Era insoportable discutir con ella, sin embargo al principio le parecía hasta divertido. Les pasa a todas las parejas, se aseguraban el uno al otro. Si hasta le encontraron el lado positivo: el sexo de reconciliación. Nunca negaron que les encantaba firmar la paz con besos y caricias salvajes.
Pero esa etapa terminó pronto, sus discusiones crecían en importancia e intensidad al mismo ritmo que su relación. Se gritaban y se tiraban toda la mierda a la cara. Ella lloraba y lloraba y él, como no soportaba verla llorar, se marchaba durante horas. Y bueno, cuando volvía, no encontraba más que distancia y frialdad por parte de ella.
Le vino una idea a la cabeza, el protagonista de su historia se atrevería por fin a decirle a la chica que la amaba en secreto. Quiero que haga alguna locura, algo descabellado que sea justificado por el amor que siente por ella. Exacto, esto es lo que necesito, necesito que haya amor. Lo que él no sabía pero yo sí sé es que no sólo necesitaba amor para su historia...
Ella se despertó y se dio cuenta de que él no estaba en la cama, se sentó y tranquilamente se fumó un cigarro. Se resistió a apagarlo, quería que fuera eterno, no quería enfrentarse a la realidad, sabía que mientras ese cigarro no se apagara tampoco se apagaría su relación.
Recorrió los veintiséis pasos más largos de su vida y se encontró en la terraza frente a él.
Con voz firme y decidida se dispuso a terminar con todo.
Pasa, tenemos que hablar.
lunes, 12 de julio de 2010
Título intencionadamente sin especificar (2)
A veces olvido que, igual que se puede pasar de 0 a 100* en medio segundo, también puede pasarse de 100 a 0*.
*Valores aproximados cuantificados de manera empírica.
viernes, 9 de julio de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)